... o sobre la descripción de una gemela de sí misma, hija de un cisne malvado y promiscuo

No es caos. Porque dentro del aparente desorden impera la armonía y la sinestesia.
No es dispersión. Es indecisión ante el cruce de caminos, el ansia de perfección e iniciativas apropiadas. Mil pájaros en la cabeza.
No es inconstancia. Es querer hacer muchas cosas a la vez en un marco temporal finito. Prefiero decir versatilidad.
No es tristeza. Es romanticismo. Anhelo y esperanza. Desgastados, pero esperanza al fin y al cabo.
No es obsesión. Se llama insaciable curiosidad.
No es apatía. Consiste en la búsqueda pertinaz de mi alter ego masculino.
No es contradicción. Es posmodernidad. Soy géminis.